
¿LA NOCHE MÁS INSPIRADA?
Esta no es la noche más inspirada, por mucho hoy la luna no brilla tanto como después de una tarde de lluvia, quizá no tiemblo tanto como recién salido de la ducha, pero es el principio de un final, las primeras horas del último día del año, hay un exceso de cola y cafeína en mi sangre, no se si esta sea la excusa perfecta para no chocar mi cara con la almohada, no se si quiero alargar más esta espera, charlar contigo la noche entera, curiosamente en esta noche tan tibia, no te siento como las otras, hoy no se si quiero hablar contigo o simplemente hacernos compañía, porque queramos o no, esa siempre ha sido nuestra eterna promesa, estamos casados, de nuestros anulares cuelga el invisible hilo de la nostalgia y de nuestros ojos ruedan invisibles confesiones de tristeza, un año más, se nos va, trescientos sesenta y cinco días, en donde me viste estar en las nubes, toque el cielo, te di la espalda, sentí por primera vez que no te necesitaba, que el asiento ciento cincuenta y cuatro nos alejaba de nuestro pacto, y que todo lo que hacia era perfecto,(hoy daría gracias al supremo), sabemos que no es así, del cielo al infierno no hay escalera, caes cuando estas ahí arriba y subes cuando estás más abajo, vamos pues que otra vez te estoy olvidando, ahí estas, a un lado de la cama, viéndome escribir este ¿intento de balada?, o quizás sea una carta, ¿que opinas?, no espera, aun no leas, aun no he terminado, recuéstate, (suspiro), déjame ver el tatuaje en tu espalda.
Este es el momento donde se apaga todo foco de idea, una vez más me distraje, pensando ¿si trescientos sesenta y cinco días nos han sido suficientes?, carajo, parece increíble como nos vamos quedando, (sigue suspirando), ¡ayúdame!, me estoy secando, mi mente tiene la imagen, pero mis manos no tienen la magia de proyectar, ellas solo se dejan llevar por todo aquello que deseo olvidar.
De pronto como dicen los amigos, volviste a ser mortal, pues ¿Cuándo me morí?, siempre estuve ahí…… ahora que lo pienso, creo que si morí, en cierta manera maté a ese ser que me acompaño y creí que llevaría hasta mi vejez.
De repente solo era yo, otra vez, sin apodos, sin cargos importantes, (sin amores), pero si volví a cargarme una maleta llena de ilusiones, esas que se tienen cuando descubres que con el supremo de la mano y un buen par de cojones puedes hacer todo lo que te propones.
Pero como podía pensar en ilusiones sin tenerte a mi lado, para decirme vamos, tú puedes, es por eso que volvimos a levantar esas pasiones, recuperamos las noches e hicimos que nuevamente se humearan los pulmones.
Reencontramos tantas cosas, y dentro de todas esas, están los motivos por los que aquí me tienes intentando de nuevo escribir cientos de canciones (exagero con el cientos), me conformo con solo una que llene un par de corazones.
Zarpamos, navegamos, naufragamos y dentro de los restos nos reencontramos, (emulando un poco al ídolo zaragozano).
Me has vuelto a recibir en tus brazos, y aunque gastados, noto que no han perdido la cálida frialdad con la que me consolaban, cometí un gran error al dejarte desolada, pero aquí estas, como esta hoja, nunca más estarás deshabitada.
Bien es hora de ir a la cama….
Veo que esperarme te está matando, no te preocupes, es la última canallada del año.